Mientras la reforma integral de la Rambla, que debe culminar en 2027, obligará al resto de floristas a desplazarse con instalaciones nuevas y uniformes, el negocio de la familia Pallés será el único que conservará su espacio original. Esta decisión del gobierno de Jaume Collboni reconoce una trayectoria que comenzó en 1888.
“"Finalmente, el gobierno decidió preservar una parada que es patrimonio de la Rambla, Ciutat Vella y Barcelona."
La estructura actual, premiada por el FAD en 1992, es obra de los arquitectos Tonet Sunyer y Jordi Badia. A pesar de la preservación del puesto, la saga familiar terminará con las actuales propietarias, Carolina y Mercè, al no existir relevo generacional para este negocio histórico que ha servido a clientes como Salvador Dalí o Federico García Lorca.




