Los agentes sorprendieron a los individuos el pasado 3 de agosto alrededor de dos arquetas de la red subterránea. Dos de los detenidos, de entre 26 y 43 años, estaban manipulando el cableado en el interior, mientras que los otros dos lo cortaban y lo cargaban en una furgoneta.
Para intentar pasar desapercibidos, los hombres vestían ropa similar a la de los operarios de telecomunicaciones, incluyendo casco y guantes. Aunque intentaron hacer creer a los agentes que estaban realizando tareas autorizadas, no pudieron presentar ninguna documentación que lo certificara.
Durante el registro de la furgoneta, los Mossos encontraron cerca de 60 metros de cable de cobre enrollado y unos 20 metros más sin enrollar, junto con vallas y herramientas de trabajo. La investigación policial sugiere que este robo podría haber causado afectaciones en los servicios de telecomunicaciones de los vecinos y establecimientos de la zona.




