A nivel global, cada persona ha dormido de media 56 horas menos de lo deseado anualmente debido al calor nocturno. De estas, aproximadamente un 10% son atribuibles directamente a los efectos del cambio climático. En Barcelona, esta cifra asciende a 39 horas menos de descanso por persona a causa de las altas temperaturas nocturnas, de las cuales un 12% son causadas por la crisis climática. Esto equivale a casi cinco días menos de descanso cada año, considerando una media de ocho horas de sueño por noche.
El calentamiento global está afectando la calidad del sueño en todo el planeta. Las altas temperaturas nocturnas influyen negativamente en la capacidad de descansar correctamente, con posibles efectos para la salud como un mayor riesgo cardiovascular o un peor rendimiento cognitivo.
El estudio, que ha analizado temperaturas en 1.338 ciudades mundiales entre 1970-1975 y 2020-2025, estima la pérdida de sueño por calor y la proporción atribuible al calentamiento global. El sur de Europa, incluyendo ciudades como Nápoles (51 horas menos), Atenas (45 horas) y Palermo (43 horas), es una de las regiones más afectadas. En Milán y Turín, la crisis climática ha incrementado la pérdida de sueño un 20% y un 19% respectivamente.
La pérdida de sueño por causas climáticas se ha duplicado desde la década de 1970. Si en los años 70 el cambio climático era responsable del 4% de las horas de sueño perdidas por calor, actualmente esta cifra alcanza el 10%. En Barcelona, hace 50 años se perdían 33 horas anuales, de las cuales solo una (5%) era por calentamiento global, mientras que ahora son cinco horas (12%) las atribuibles al cambio climático.
Las grandes ciudades sufren especialmente este fenómeno debido al efecto "isla de calor urbana". El acceso a medidas de mitigación como el aire acondicionado es desigual, afectando más a las poblaciones de renta baja y a las personas mayores, que experimentan una pérdida de sueño doble o triple respecto a otros grupos.




