La tensión en el sector educativo catalán se ha intensificado después de que la mayoría de los docentes hayan votado en contra del preacuerdo presentado por el Departament d'Educació. Este resultado ha llevado a la convocatoria de una nueva jornada de huelga general en toda Catalunya, con manifestaciones multitudinarias en Barcelona. Sindicatos como CGT e Intersindical han ido más allá, exigiendo el cese "inmediato" de la consellera de Educación, Esther Niubó.
La consellera Esther Niubó ha declarado que "el momento de la negociación ha terminado", recordando que el preacuerdo contaba con el respaldo de cuatro de los cinco sindicatos mayoritarios. A pesar de ello, ha abierto la puerta a una nueva "ronda de contactos" para escuchar a las organizaciones y realizar una "reflexión compartida" para solucionar el conflicto, aunque sindicatos como USTEC han anunciado que no asistirán a la reunión de este viernes, prefiriendo centrarse en las movilizaciones.
Las protestas se han hecho sentir en diversos puntos de Catalunya, con cortes de carretera como en la C-31 en Badalona y en la AP-7 y C-33 en Granollers. En Barcelona, miles de docentes se han concentrado ante el Parlament, en el parque de la Ciutadella, con pancartas que reclamaban "más recursos, menos discursos" y "dignidad educativa". Se han coreado consignas dirigidas a la consellera Niubó y al president de la Generalitat, Salvador Illa.
La situación se complica con la coincidencia de la huelga con la visita del papa León XIV a Barcelona, prevista para el martes y miércoles de la próxima semana, y el inicio de las pruebas de Selectividad. Los Mossos d'Esquadra han asegurado que harán "todo lo posible" para compatibilizar la visita papal con las movilizaciones docentes, desplegando un amplio dispositivo de seguridad.
El preacuerdo rechazado incluía un complemento salarial progresivo hasta los 173 euros en 2029, la creación de 5.000 cátedras y un incremento del complemento específico. Sin embargo, demandas como la reducción de las ratios y el refuerzo de la escuela inclusiva no han convencido a una parte significativa del profesorado, que considera las mejoras insuficientes.
La huelga llega en un momento delicado, con solo dos semanas restantes para el final del curso escolar. La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ya ha comenzado a buscar refuerzos entre docentes e investigadores para supervisar las PAU ante la posible ausencia de profesorado de secundaria.




