“"A veces había cola, gente esperando en los bancos para comprar su dosis. Y era frecuente que, antes o después de comprar, sobre todo antes, aprovecharan para robar. Empezaron a haber hurtos, alguno con violencia. Atracaron un bar y el dueño, que se encaró con el ladrón, resultó herido."
Inquietud vecinal en Gràcia por un local vacío que fue un narcopiso
Un establecimiento en la Rambla del Prat, cerrado desde hace 13 años, genera preocupación entre los residentes tras haber sido ocupado para la venta de drogas.
Por Pere Roca Soler
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Fachada de un local comercial cerrado con maderas y anuncios inmobiliarios en una calle de Gràcia.
La comunidad de la Rambla del Prat en Gràcia expresa su preocupación por un local comercial que lleva 13 años vacío y que recientemente fue utilizado como punto de venta de drogas, generando problemas de seguridad.
Los residentes de la Rambla del Prat, una calle emblemática de Gràcia, viven con inquietud la situación de un local situado en la esquina con Gran de Gràcia. Este establecimiento, que actualmente se encuentra cerrado con planchas de madera y anuncios de inmobiliaria, ha estado vacío durante 13 años, pero la preocupación se ha intensificado después de que fuera ocupado para la venta de drogas.
Hace casi dos años, unos individuos accedieron a una parte menos protegida del local y establecieron un punto de venta de drogas. Esta situación provocó un aumento de la violencia, robos y peleas en la zona, llegando a causar la muerte de un drogodependiente frente al Cine Bosque. Los vecinos, que prefieren mantener el anonimato por miedo, sufrieron una época de gran inseguridad, con colas de personas esperando para comprar drogas y hurtos frecuentes.
El local fue desalojado por orden judicial en junio de 2025. Sin embargo, la inquietud ha revivido con un nuevo intento de ocupación hace unos meses, que no fructificó, y la presencia de algunos de los antiguos ocupantes cerca del establecimiento.
El propietario del inmueble, un octogenario descendiente de la familia que tuvo el Colmado Fortuny en este mismo lugar, se muestra firme en sus condiciones de alquiler. Pide 13.000 euros mensuales, la misma cantidad que pagaba el último inquilino, una tienda de moda íntima que cerró en 2013. Argumenta que, a pesar de las ofertas de 10.000 euros, no tiene prisa por alquilar y puede permitirse mantener el local cerrado.
El propietario también señala que el plan de usos actual impide la instalación de negocios de hostelería, que podrían alcanzar la cifra que pide. Asegura haber denunciado la ocupación en su momento y lamenta la lentitud del proceso judicial. Asimismo, denuncia la situación que viven los propietarios en Barcelona, sintiéndose "demonizados" y sufriendo ocupaciones en otras de sus propiedades.
A pesar de las dificultades, un centenar de vecinos y comerciantes de la Rambla del Prat se han unido para pedir al Ayuntamiento de Barcelona que garantice que no habrá nuevas ocupaciones y que el local pueda recuperar la actividad comercial que desean para la zona.



