La intervención se produjo en el marco de dos actuaciones inicialmente enfocadas a detectar supermercados que estuvieran haciendo un uso fraudulento del suministro eléctrico. Durante estas inspecciones, se confiscaron un total de 246 sobres de miel.
En una de las primeras inspecciones, los agentes localizaron 160 sobres de miel que, según su fabricación, procedían de Tailandia. La Agencia Española de Medicamentos confirmó posteriormente que estos productos contenían sildenafil.
Tras conocer los resultados del análisis, la Guardia Civil intentó contactar con el titular del establecimiento. Al no poder establecer comunicación, regresaron al local, donde encontraron 85 sobres adicionales expuestos para la venta en el mostrador.




