La empresaria, que administraba una compañía dedicada a la fabricación de somieres, vio cómo su hermano y socio capitalista creaba una empresa paralela sin avisarla. Esta acción de competencia desleal provocó que el hombre se quedara con el 80% de los clientes, imposibilitando a la mujer hacer frente a los pagos.
“"Me dejó sola y ofrecía precios por debajo de los míos."
La situación de quiebra comenzó en septiembre de 2011 y derivó en un auténtico calvario económico y personal. La mujer recuerda que al quedarse sin clientes comenzaron a producirse numerosos problemas por impagos, además de generarle un gran dolor por la traición de su hermano, con quien se sentía muy unida.
La situación derivó también en problemas psicológicos por todo lo que estaba viviendo. Finalmente, la mujer pudo acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad en 2021 tras serle recomendado. La abogada Marta Bergadà, de Bergadà Advocats, fue la encargada de llevar el caso, logrando la cancelación de la deuda de poco más de un millón de euros.




