Los datos de la patronal cervecera española revelan un estancamiento en el consumo de cerveza en los últimos años. En contraposición, la cerveza sin alcohol vive un momento álgido. El año pasado, la producción total de cerveza en España alcanzó los 41,5 millones de hectolitros, un ligero incremento del 0,5% respecto al año anterior. En cambio, la producción de cerveza sin alcohol llegó a los 3,3 millones de hectolitros, registrando un notable crecimiento del 4,6%.
Actualmente, la cerveza sin alcohol ya supone el 14% del consumo total en el Estado, lo que significa que una de cada siete cervezas que se consumen no contiene alcohol. Este incremento es perceptible tanto en supermercados como en bares y restaurantes.
Según Marc Parrilla, jefe del área de Compras de Alimentación y Bebidas de los supermercados Bonpreu, el consumidor de cerveza sin alcohol tiene una media de edad superior, situándose entre los 45 y 55 años. Propietarios de bares en Barcelona confirman este aumento, señalando que la demanda se ha duplicado en algunas semanas y que ya se considera una alternativa válida a la cerveza con alcohol.
La patronal cervecera destaca que, a pesar del estancamiento, la cerveza sigue siendo la bebida preferida para acompañar tapas, con una preferencia superior al 91%. De este porcentaje, un 17% corresponde a los consumidores de cerveza sin alcohol. Algunos consumidores señalan que, a pesar de ser una buena alternativa, su presencia en bares y restaurantes podría ser aún mayor.
Este cambio de tendencia se explica por varios factores, según la patronal. Entre ellos, destacan un cambio de hábitos hacia un estilo de vida más saludable y la rebaja del nivel máximo de alcohol permitido para conducir. Es frecuente que los consumidores de cerveza con alcohol también opten por la versión sin graduación en diferentes momentos, lo que beneficia la categoría.
El análisis de la patronal también incluye el consumo de bebidas espirituosas, donde se constata una reducción en la cantidad pero una elección por la calidad. Mientras que bebidas como la ginebra, el whisky y el brandy disminuyen, el consumo de vodka y ron aumenta. Además, se percibe un incremento del consumo diurno, favoreciendo bebidas típicas de aperitivo como el Aperol.




