La plataforma giratoria de metal se encuentra incrustada en el suelo, justo antes de llegar a las antiguas cocinas, donde actualmente se ubica la cafetería de la Casa Museo Amatller. Esta ingeniosa solución permitía al vehículo Hispano-Suiza de la familia girar completamente para salir de cara al Paseo de Gracia, ya que los coches de principios del siglo XX aún no disponían de marcha atrás.
Esta curiosidad arquitectónica ha ganado recientemente popularidad gracias a la difusión en redes sociales, destacando la innovación de la época.
El industrial y maestro chocolatero Antoni Amatller compró el edificio en 1898 y encargó la reforma al arquitecto Lluís Puig i Cadafalch. Este reinterpretó estilos como el románico y el gótico, creando una fachada llena de simbolismo que destaca por su remate escalonado.
La Casa Amatller, situada junto a la Casa Batlló, es actualmente una casa museo que se puede visitar diariamente entre las 10:00 y las 19:00 horas. Su hija, Teresa Amatller, fundó en 1941 la Fundación Instituto Amatller de Arte Hispánico para conservar el edificio y sus colecciones.




