La indignación de los usuarios estalla por el caos ferroviario: "Somos un país de pandereta"
El colapso del servicio de Rodalies y Alta Velocidad en Cataluña, agravado por el incumplimiento de los servicios mínimos, provoca la desesperación de los viajeros.
Por David Mestres Oliva
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Panel de información de una estación de tren mostrando retrasos y cancelaciones, con figuras borrosas de viajeros frustrados.
Usuarios de trenes de Rodalies, AVE y Avant en Cataluña han mostrado su indignación en estaciones clave como Girona, Lleida y Sants en Barcelona, ante el desorden causado por el incumplimiento de los servicios mínimos durante la huelga de maquinistas el 9 de febrero de 2026.
La falta de trenes y la confusión informativa han puesto a prueba la paciencia de los viajeros, que llevan dos semanas sufriendo interrupciones constantes en el servicio ferroviario. El desorden ha afectado tanto al servicio de Rodalies, vital para la movilidad diaria, como a la alta velocidad, dejando al país casi incomunicado más allá del Ebro. En la estación de Sants, el principal nudo ferroviario de Cataluña, la situación era de resignación total.
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"Nadie sabe informarte, la aplicación no funciona y no sabemos ni cuándo llegaremos ni si llegaremos. Somos un país de pandereta."
Muchos usuarios han denunciado la falta de información fiable. En Girona, un viajero de alta velocidad, Francisco Barranco, desistió de tomar el tren, señalando que las aplicaciones no funcionaban y que nadie podía ofrecer datos precisos sobre llegadas o salidas. Esta incertidumbre ha sido especialmente estresante para estudiantes como Perla, que viaja de Girona a Barcelona para ir a la universidad y a menudo tiene que saltarse clases por la imprevisibilidad del servicio.
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"Llegas tarde al trabajo y no es culpa tuya, tampoco del empresario, tienes que quedarte más para recuperar las horas…"
Otro problema recurrente es la desaparición de trenes programados. En la línea R1, una de las más afectadas, los usuarios lamentaron que a primera hora no había pasado ningún convoy en dirección a Arenys, a pesar de que se había anunciado un 66% de servicios. En Lleida, el Avant programado a las 7:05, que constaba como servicio mínimo, fue suprimido porque el maquinista no se presentó, obligando a los viajeros a buscar alternativas como el coche, según explicó la profesora Marina Bernal.