La L1 del metro de Barcelona mantiene esperas superiores a las de 2022 pese al refuerzo

El incremento de un tren en la línea roja reduce la espera en 5 segundos, pero la frecuencia sigue siendo más lenta que hace cuatro años.

Imagen genérica del interior de un vagón de metro moderno y espacioso.
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Imagen genérica del interior de un vagón de metro moderno y espacioso.

La Línea 1 del metro de Barcelona ha incorporado un tren adicional para mitigar las aglomeraciones, pero el tiempo de espera actual, de tres minutos, es superior al registrado en 2022, a pesar del aumento significativo de pasajeros.

Desde este martes, la Línea 1 del metro de Barcelona, conocida como la línea roja, ha sumado un nuevo convoy para intentar aliviar la saturación de pasajeros en hora punta. Esta medida, implementada a raíz del aumento de usuarios desde la crisis de Rodalies a finales de enero, ha logrado reducir la espera en el andén en cinco segundos. Sin embargo, la frecuencia de paso actual, que se sitúa en tres minutos entre tren y tren, no logra mejorar los registros de hace cuatro años, cuando el volumen de pasajeros era considerablemente inferior.
La L1 es la línea más transitada de la red de metro, con 126,3 millones de usuarios el último año. A este elevado número se ha añadido el trasvase de pasajeros de las líneas R3 y R4 de Rodalies, que ahora utilizan el metro para sus desplazamientos finales dentro de Barcelona. Estaciones como Fabra i Puig experimentan grandes aglomeraciones en hora punta, obligando a menudo a los usuarios a dejar pasar trenes para encontrar espacio.
Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha confirmado que, con la adición de este tren, el tiempo de espera en hora punta (de 7:00 a 9:30 de la mañana) se ha reducido a tres minutos. A pesar de esta mejora puntual, el rendimiento general de la línea no ha recuperado los niveles de 2022, cuando la frecuencia de paso era de 2,52 minutos, ocho segundos menos que la actual. Esta disminución en la frecuencia se produjo en 2024, cuando la línea redujo el número de convoyes en circulación de 36 a 34, coincidiendo con un aumento histórico de usuarios, pasando de 116 a 125 millones.
La velocidad comercial de la L1 también ha sufrido un descenso, pasando de 26,50 km/h en 2022 a 25,30 km/h el año pasado. TMB atribuye esta tendencia a dos factores principales. En primer lugar, el aumento del pasaje requiere más tiempo para el embarque y desembarque, lo que ralentiza el servicio. En segundo lugar, aunque circulan menos trenes que en 2022, la renovación de la flota con convoyes de la serie 8000, que tienen una capacidad de 1.400 personas (frente a las 950 de los antiguos de la serie 4000), permite ofrecer más plazas. Actualmente, los 35 trenes en hora punta ofrecen 49.000 plazas, superando las 33.250 disponibles en 2022.
En cuanto a la Línea 5, ha sido la única que ha mejorado su velocidad comercial en los últimos tres años, pasando de 25,50 km/h a 26 km/h. En 2023 añadió un convoy, llegando a 37 en hora punta, y mejoró su frecuencia en cuatro segundos. La incorporación de un nuevo tren por parte de TMB permitirá reducirla cinco segundos más, hasta los 2,24 minutos. Esta mejora ha sido posible gracias a obras de renovación de vía entre Cornellà y Collblanc, donde se instalaron agujas para facilitar la circulación de más trenes.