El nuevo emplazamiento de la librería ocupará uno de los locales que hasta el 31 de diciembre pertenecían a la histórica tienda de muebles Cáceres. Este cambio supone un alivio para los vecinos de la Vila de Gràcia, que recientemente habían lamentado la pérdida de la librería Ona y temían que los locales de la plaza fueran ocupados por negocios sin arraigo.
Marina Rodríguez, responsable del proyecto y con experiencia previa en la Casa del Libro, Finestres y Ona, fundó Nocturama en la calle Peu de la Creu. A pesar de haber creado una comunidad fiel, la baja rentabilidad en una zona con poca capacidad adquisitiva ha obligado a buscar un entorno con mayor flujo de clientes.
“"No me voy tan lejos. Son tres paradas de metro."
El traslado ha sido posible gracias a la voluntad del propietario del local en Gràcia, que ha priorizado un negocio cultural frente a alquileres más elevados. Mientras el Raval pierde un referente del comercio de proximidad, Gràcia celebra la llegada de esta propuesta literaria.




