La muerte de un perro atropellado en la calle Rogent de Barcelona expone el riesgo del tráfico en vías pacificadas

El accidente, ocurrido el 2 de enero, reabre el debate sobre el incumplimiento de las restricciones de circulación en esta zona prioritaria para peatones en el Camp de l'Arpa.

Imagen de una señal de tráfico de prohibición en una calle pacificada de Barcelona, con peatones al fondo.
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Imagen de una señal de tráfico de prohibición en una calle pacificada de Barcelona, con peatones al fondo.

El perro Willy, un chihuahua que iba atado, falleció tras ser atropellado el pasado 2 de enero a las 13:00 h en la calle de Rogent (el Clot), una vía de prioridad peatonal con tráfico estrictamente restringido.

El suceso tuvo lugar a la altura del número 53 de Rogent, cerca de la calle de Provença, mientras la esposa del dueño, José Contreras, paseaba al animal. Según el propietario, un vehículo con matrícula de Andorra las adelantó y golpeó al perro.
A pesar de que el animal fue trasladado de inmediato al veterinario, no se pudo salvar su vida. La esposa de José recriminó la acción al conductor, quien supuestamente respondió que no se preocupara, que ya le compraría otro.

La regulación es muy clara: la calle de Rogent no es una calle de paso en ningún momento del día, sino un eje de prioridad absoluta para los peatones.

El incidente pone de manifiesto el uso indebido de Rogent, catalogada por el Ayuntamiento de Barcelona como un "eje de prioridad absoluta" para los transeúntes. La circulación está prohibida, salvo para vecinos y para carga y descarga en horarios específicos (de lunes a sábado de 10:00 a 12:00 h).
Aunque la Guàrdia Urbana no recibió ninguna llamada en el momento del accidente, José Contreras presentó posteriormente una denuncia ante los Mossos d’Esquadra. Serán las autoridades judiciales las encargadas de determinar las responsabilidades del atropello.