La totalidad de los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona, incluyendo Junts, BComú, ERC, PP y Vox, han coincidido en el diagnóstico sobre la gestión del gobierno municipal del PSC en el proceso de regularización de personas migrantes. Todos ellos han señalado una clara improvisación en la manera de abordar esta cuestión.
“"El gobierno ha fallado estrepitosamente. Las colas no son aceptables. No hay excusa posible."
Los grupos municipales han reprochado al consistorio la falta de previsión de recursos suficientes para hacer frente a la demanda. Desde BComú, se ha subrayado que la aglomeración de migrantes en las oficinas públicas es una evidencia del fracaso de la gestión, ya que el gobierno habría tenido un margen de cuatro meses para organizar los dispositivos necesarios.
“"Podemos hacer una crítica a la improvisación que estamos viendo estos días y a la falta de capacidad de gestión."
Por su parte, desde el PP se ha afirmado que son las oficinas del Estado las que deben gestionar esta regulación, y se ha criticado la figura del alcalde por no actuar como representante de Barcelona. Desde Vox, se ha insistido en que la situación demuestra la constante improvisación del Ayuntamiento, ya que las largas colas en la plaza de Sant Miquel eran previsibles.
Ante las largas colas y el colapso vivido en algunas oficinas de atención ciudadana, el Ayuntamiento ha habilitado cuatro puntos extra sin cita previa para agilizar el proceso. A pesar de esta medida, se han registrado escenas de colapso y peleas en uno de los centros, que tuvo que cerrar temporalmente. El resto de oficinas continúan expidiendo documentos con cita, y se ha establecido una vía rápida para obtener el padrón mediante una llamada gratuita al 010.




