El cáncer de colon y recto, el tumor más común en la población general, presenta una tasa de participación del 47% en su programa de detección precoz en Cataluña. Esta cifra, consultada por la ACN con motivo del Día Mundial del Cáncer de Colon el 31 de marzo, esconde grandes diferencias territoriales. Mientras que en el Alt Pirineu i l'Aran la participación alcanza el 61% entre personas de 50 a 69 años, en las comarcas de Girona solo es del 39%.
En la ciudad de Barcelona, los datos del período 2022-2023 muestran una polarización aún más acentuada. Barrios como el Clot registran un 60% de participación, mientras que en el Raval Sud esta cifra cae hasta el 29%. El doctor Jaume Grau, coordinador de la Unidad de Cribado del Hospital Clínic de Barcelona, señala que estas disparidades están estrechamente ligadas al nivel socioeconómico y a la diferencia entre entornos urbanos y rurales, donde la participación suele ser más elevada.
“"El cribado del cáncer de colon ha demostrado su eficacia, es decir, reduce la mortalidad y la incidencia de cáncer colorrectal."
El programa de detección precoz invita cada dos años, mediante una carta, a todas las mujeres y hombres de 50 a 69 años a realizarse la prueba de sangre oculta en heces. Esta iniciativa, que el Ministerio de Sanidad ha acordado ampliar hasta los 74 años, es crucial no solo para el diagnóstico temprano de la enfermedad, sino también para su prevención, ya que permite detectar y extirpar pólipos o lesiones precancerosas antes de que se desarrollen.
El doctor Grau también destaca que la participación varía por sexo y edad, con una menor implicación de los hombres y de la franja de edad más joven (50-55 años). Además, subraya el papel del médico de familia en entornos rurales como 'motor comunitario' para fomentar la participación, un factor que se diluye en las grandes ciudades. Las desigualdades socioeconómicas y las barreras culturales o lingüísticas en la población migrante también influyen negativamente en las tasas de cribado.




