La Sagrada Familia volverá a llenarse de música el próximo 10 de junio, en una misa especial para conmemorar el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. El evento contará con la participación de 600 coralistas, que ocuparán las cantorías diseñadas por el propio arquitecto hace más de cien años.
Esta iniciativa busca replicar el impacto sonoro vivido en 2010, durante la dedicación del templo con la presencia del papa Benedicto XVI. En aquella ocasión, la potencia de las voces sin megafonía sorprendió a los asistentes, demostrando la visión acústica de Gaudí.
El reto de crear un repertorio adecuado para la ocasión ha recaído en Juan de la Rubia, organista titular del templo, y Pere Lluís Biosca, director del coro. Participarán coros de toda Cataluña, incluyendo el Orfeó Català.
Según Esteve Camps, presidente de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Gaudí pretendía que la música "elevara hacia Dios", y diseñó espacios específicos para diferentes tipos de voces: las voces blancas sobre el altar, el coro de mujeres a la izquierda, el coro de hombres a la derecha, y el canto de las bendiciones sobre la puerta principal.
Galdric Santana, de la Cátedra Gaudí, explica que el arquitecto ya hizo un ensayo empírico en 1921 para estudiar el efecto de grandes masas corales, buscando esa sensación de "voces lejanas" característica del romanticismo.




