Estos centros culturales, que no todos los barrios tienen, se caracterizan por su especialización en una o varias áreas, como el cine o las ciencias forenses. Algunas de estas especializaciones están vinculadas al barrio donde se encuentran, como el fondo marino en la Barceloneta, o al nombre del centro, como la Biblioteca Gabriel García Márquez, dedicada a la literatura latinoamericana.
La última incorporación a la red ha sido la Biblioteca de Sarrià – J. V. Foix, inaugurada en febrero de 2025, que destaca por su fondo especializado en cultura digital. Además, el Plan director de las bibliotecas prevé la apertura de cuatro centros más hasta 2030. Entre estos nuevos equipamientos se encuentran la Biblioteca Prosperitat – Ideal Plástica Flor (prevista entre 2023 y 2027), la de la Marina del Prat Vermell (entre 2027 y 2031) y la de Sant Gervasi Sud (también entre 2027 y 2031). En el mismo periodo, también se espera la Biblioteca Pública del Estado en Barcelona, que se ubicará cerca de la Estación de Francia.
En cuanto a los horarios, las bibliotecas de Barcelona ampliaron su disponibilidad después de la pandemia. Actualmente, todos los centros abren los sábados por la mañana, de 10 a 14 h. Además, diez equipamientos ofrecen servicio también los sábados por la tarde, de 16 a 20 h. Los domingos, cuatro bibliotecas vuelven a estar operativas de 10 a 14 h: la Biblioteca Sagrada Família – Josep Maria Ainaud Lasarte, la Biblioteca Jaume Fuster, la Biblioteca Ignasi Iglésias – Can Fabra y la Biblioteca el Carmel – Juan Marsé.
Las especializaciones de los catálogos son variadas y a menudo reflejan el contexto local o la figura que da nombre a la biblioteca. Por ejemplo, la Biblioteca Francesc Candel, en la Marina de Port, dispone de un fondo dedicado al automovilismo, en sintonía con la historia industrial de la Zona Franca. De manera similar, la Biblioteca Esquerra de l’Eixample – Agustí Centelles se especializa en fotografía, y la del Carmel – Juan Marsé, en novela barcelonesa. Cabe destacar que estas especializaciones pueden evolucionar, como ha ocurrido en la Biblioteca Montserrat Abelló, que, tras una donación de más de 2.000 documentos, ahora se centra en la ciencia ficción.




