Las gasolineras catalanas navegan la volatilidad de los precios del combustible

Operadores independientes y cadenas locales afrontan márgenes ajustados y cambios en el comportamiento del consumidor ante la inestabilidad del mercado energético.

Imagen genérica de una pistola de gasolinera al atardecer.
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Imagen genérica de una pistola de gasolinera al atardecer.

El sector de las gasolineras en Cataluña, especialmente las independientes, afronta una tensión constante en los márgenes de beneficio debido a la volatilidad de los precios del crudo y la competencia. La gestión financiera precisa y la adaptación al consumidor son claves para la supervivencia.

El sector del combustible presenta una gran diversidad, donde cada gasolinera opera bajo condiciones particulares. "Cada gasolinera es un mundo", señala Ramon Fitó, propietario de la estación de servicio Fitó en Badalona, la más antigua de Cataluña. Mientras que los operadores con capacidad comercial y de almacenamiento tienen una perspectiva diferente, aquellos sin refinerías propias han experimentado una compresión de sus márgenes. "Nosotros trasladamos los precios día a día. Y, evidentemente, nos hemos visto obligados a comprar un producto más caro", explica Payá.
Fitó, con una única localización y capacidad de almacenamiento limitada, comenta: "No podemos anticiparnos, no tenemos capacidad de especular con el producto". Por su parte, Luis Nieves, presidente de Nieves Energia, recomienda a las pequeñas suministradoras una "gestión financiera" más cuidadosa ante la "volatilidad extrema" de los precios. Aconseja "conseguir contratos de suministro que, con un plazo razonable, permitan optimizar los recursos".
Ramon Puigfel, director general de Puigfel Carburants y presidente de la Associació Provincial d’Estacions de Servei de Barcelona (APESBcn), recuerda momentos complicados cuando "había subidas diarias de 6, 7, 10 céntimos". Su empresa asegura el suministro con un contrato con Repsol, pero incluso así, las "declaraciones públicas" de figuras como Donald Trump o del gobierno iraní han tenido impacto. "Si una bajada fuerte de precio te cogía con los tanques llenos, habías bebido aceite", lamenta.
Las gasolineras, independientemente de su tamaño, han tenido que hacer frente a un entorno competitivo que busca garantizar el negocio. Las empresas sin capacidad de refino operan con márgenes reducidos, entre el precio de mercado y la competencia. En ocasiones, como señala Payá, "las estaciones no han trasladado a precios todas las subidas", y la gasolina no llegó de forma generalizada a los dos euros en los peores momentos.
Puigfel explica que muchas gasolineras han vendido "con márgenes mucho más bajos de lo que querrían" para mantener el volumen. Fitó añade que "ha habido momentos en que hemos perdido dinero", ya que "si te adaptas a los precios mayoristas subiendo la gasolina dos céntimos más que el del lado, la gente se va. No puedes salir del mercado".
La subida de precios ha afectado el negocio de los operadores independientes. Nieves observa que "el consumidor se ha vuelto mucho más escrupuloso a la hora de decidir cuánto pagará y en qué estación decide repostar". Josep Castany, jefe de departamento de Sostenibilidad y Energía de EsclatOil (grupo Bon Preu), confirma esta "alta sensibilidad de los consumidores al precio" a raíz de la crisis, y que "el cliente ha asumido que una noticia que alarga el conflicto implica precios más altos".
Desde Meroil, se identifica que los usuarios optan por "poner menos gasolina, pero ir más veces a la estación de servicio" para esquivar los días de precios más elevados. Fitó lamenta "caídas de rentas" a favor de alternativas "low cost".
La rebaja del IVA a los carburantes del 21% al 10% y la reducción del impuesto sobre hidrocarburos han ayudado a contener el precio final, según Puigfel, y han reavivado el consumo. La celebración viene porque la rebaja se aplicó directamente sobre los tributos de las estaciones, a diferencia de la bonificación de la guerra en Ucrania, que generó problemas de adaptación.
Sin embargo, la situación post-30 de junio, cuando previsiblemente decaerán las rebajas, genera incertidumbre. Payá alerta que "los precios altos continuarán" por la situación geopolítica en el estrecho de Ormuz y la parada de refinerías. Castany prevé "volatilidad" a corto y medio plazo.
Las empresas petroleras no han detectado riesgo de suministro a pesar de las reservas estratégicas activadas por la Agencia Internacional de la Energía. Puigfel explica que la tensión de precios se ha debido a la competencia por "menos oferta petrolera", ya que el crudo de la región de Ormuz se destina principalmente a Asia.
Los vendedores finales sí han notado periodos "más conservadores" por parte de los proveedores, especialmente durante la guerra. Según Puigfel, esto respondía más a "previsiones de problemas logísticos" que a un vacío en los tanques. Nieves minimiza los efectos macro en España, ya que los actores independientes se han volcado a la "refinación nacional", mientras que fuera de España la situación es "mucho más complicada".