Las movilizaciones celebradas en Barcelona han puesto de manifiesto el profundo malestar social por el servicio que prestan RENFE y ADIF. Aunque la capital catalana fue el escenario de la protesta, los organizadores subrayan que el problema ferroviario afecta de manera más severa a las zonas de fuera del Área Metropolitana de Barcelona.
En la ciudad de Barcelona, los ciudadanos disponen de alternativas como el Metro o los Ferrocarrils de la Generalitat (FGC). Sin embargo, para el resto de Catalunya, desde las Terres de l'Ebre hasta las comarcas de Girona, la dependencia de la red estatal es absoluta, generando una sensación de desconexión.
Catalunya somos todos y, más allá del Llobregat y del Besòs, hay país.
La crisis ferroviaria ha dibujado el peligro de una Catalunya a dos velocidades. La sociedad civil y las asociaciones de usuarios han tomado el liderazgo de las reivindicaciones ante lo que consideran una falta de relación entre la capital y el conjunto del país, exigiendo una movilidad justa para todos.




