Los búnkers del Carmel, foco de conflictos vecinales por botellones y molestias

Tres años después de la implementación de restricciones horarias, los residentes del Turó de la Rovira siguen sufriendo incidentes con turistas.

Fachada de un ayuntamiento con balcón de hierro forjado bajo la luz del sol.
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Fachada de un ayuntamiento con balcón de hierro forjado bajo la luz del sol.

Los búnkers del Carmel, en Barcelona, siguen siendo un punto de conflicto para los residentes del Turó de la Rovira, quienes denuncian la persistencia de botellones y molestias por parte de turistas, tres años después de la implementación de medidas restrictivas.

Hace tres años se empezaron a aplicar medidas de cierre en los búnkers del Carmel, antiguas baterías antiaéreas del Turó de la Rovira, con el objetivo de poner fin a los botellones y fiestas que perturbaban la tranquilidad de los vecinos. El horario de acceso se limitó de las nueve de la mañana a las siete y media de la tarde en verano, y hasta las cinco y media en invierno. A pesar del impacto inicial, la problemática no se ha erradicado completamente.
Esta semana, el Consell Veïnal del Turó de la Rovira ha denunciado un incidente grave. Un grupo de turistas intentó acceder a un domicilio desde el interior del recinto cerrado, provocando momentos de tensión con los residentes. Los vecinos, asustados, recriminaron la actitud de los visitantes, quienes respondieron de manera agresiva, causando destrozos en macetas y plantas en la entrada de la casa.

"Hace años que hacemos saber a los responsables del Distrito que los agentes cívicos no realizan su tarea o que, cuando la hacen, deben realizarla en unas condiciones indignas: bajo el sol, sin cobertura y sin avituallamiento."

el Consell Veïnal del Turó de la Rovira
La situación se repite desde hace meses, con turistas que continúan haciendo botellones dentro y fuera del recinto una vez cerrado, acercándose cada vez más a las zonas residenciales. Los vecinos han alertado a la Guardia Urbana de Barcelona y a los Mossos d'Esquadra, pero consideran que las medidas actuales no son suficientes para controlar la situación.
Ante esta realidad, el Consell Veïnal exige una actuación urgente por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Piden que la Guardia Urbana requise el alcohol, imponga sanciones e intensifique el control de acceso fuera de horario. También solicitan la instalación de sanitarios portátiles y papeleras en las calles Marià Labèrnia y Mühlberg para evitar molestias de olores. Además, reclaman condiciones dignas para los agentes cívicos y la reforestación de las zonas afectadas por las aglomeraciones.