Un análisis exhaustivo realizado por la ACN, comparando los horarios oficiales de mayo de 2000 con los de noviembre de 2025 (antes del incidente de Gelida y las restricciones de velocidad), ha puesto de manifiesto que los convoyes necesitan ahora más tiempo para completar las rutas. Esta tendencia se explica, en parte, por el incremento de paradas en muchos trayectos, aunque algunas líneas, como la R4 en el Penedès, ya mostraban retrasos significativos hace unos meses en comparación con el año 2000.
“"Hay un incremento de trenes que paran en todas las paradas y de frecuencias, pero lo que no se ha incrementado es la capacidad de la red."
Las fuentes del sector ferroviario atribuyen esta situación a la necesidad de ampliar la capacidad de la red y de llevar a cabo el mantenimiento de la infraestructura. En este sentido, reclaman la implementación de más trenes semidirectos para optimizar los tiempos de viaje. El estudio ha considerado los trayectos más rápidos en dirección a la capital catalana, excluyendo los primeros y últimos servicios del día por su poca representatividad.
El presidente de la Asociación para la Promoción del Transporte Público (PTP), Adrià Ramírez, ha señalado en una entrevista con la ACN que el aumento de trenes con más paradas y frecuencias no ha ido acompañado de un incremento de la capacidad de la red. Esto ha provocado que los trenes más rápidos o semidirectos tengan que ceder espacio, alargando sus tiempos de trayecto o, incluso, desapareciendo. Ramírez defiende la necesidad de ampliar la capacidad para poder ofrecer tanto servicios con todas las paradas como semidirectos.
“"La falta de inversiones sobre la infraestructura ha llevado a una debilidad del sistema ferroviario."
Por su parte, el director del Centro de Estudios del Transporte, Joan Carles Salmerón, también en declaraciones a la ACN, ha justificado la lentitud por la falta de inversiones en la infraestructura, que ha debilitado el sistema ferroviario. Además, ha destacado que las obras iniciadas hace pocos años, aunque necesarias, también han contribuido al alargamiento de los tiempos de viaje. Salmerón insiste en la recuperación de los trenes semidirectos, lo que implica la construcción de nuevas vías de adelantamiento.
La línea R4 es la que presenta las diferencias más notables, especialmente en el tramo que atraviesa el Penedès y el Baix Llobregat. Por ejemplo, el trayecto entre Vilafranca del Penedès y Barcelona Sants, que antes se hacía en 53 minutos, ahora no baja de los 70 minutos. Esta situación se agrava por las obras de soterramiento en Sant Feliu de Llobregat y las del Corredor Mediterráneo, que afectan la fluidez del tráfico de pasajeros al priorizar las mercancías.




