La protesta se produjo horas después de que un desprendimiento de tierra obligara a cortar la circulación de la línea R1 entre Tordera (el Maresme) y Maçanet (la Selva). El colectivo ferroviario denuncia que la reanudación del servicio, después del accidente mortal en Gelida, no ofrece suficientes garantías de seguridad, un hecho que, según ellos, confirma el incidente de hoy.
“"Tenemos mucho miedo, muchos compañeros piden la baja, ¿quién puede ir a trabajar así? Es inadmisible. Tenemos miedo, inseguridad."
Ramos, también representante de la CGT, detalló que el incidente en la R1 fue grave, ya que el compañero conductor tuvo que reducir la velocidad de 100 km/h a 30 km/h gracias al aviso de un paso a nivel sin protección, evitando así una tragedia. Remarcó que, si no hubiera sido por esta reducción, hoy se podría haber lamentado otra víctima.
La trabajadora ferroviaria expresó su indignación por el hecho de que, a pesar de que ayer se “garantizaran todo tipo de certificados y que todo estaba correcto” tanto para los trabajadores como para los miles de pasajeros que utilizan Rodalies, hoy han estado a punto de sufrir otro accidente grave. “No puede ser, nos dicen unas cosas y no se están cumpliendo”, añadió.




