En una comparecencia en el Congreso español, el ministro afirmó que la operación se realizó por razones de seguridad y negó que se vulneraran derechos fundamentales. Según su versión, existía una prohibición expresa de los responsables eclesiásticos para que durante los actos litúrgicos no se mostraran símbolos ni se efectuaran expresiones de carácter político. "Quiero felicitar a la policía española y a los Mossos d’Esquadra por un trabajo extraordinario que, además, ni se vio ni alteró el evento", declaró el ministro.
Grande-Marlaska respondía así a las críticas de la diputada de Junts Marta Madrenas y del diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro. Ambos habían reprochado la expulsión de los cantantes y habían denunciado una vulneración del derecho a la libertad de expresión. Madrenas argumentó que la actuación fue por motivos "meramente políticos", subrayando que no existía riesgo de violencia, amenaza, alteración del orden público ni peligro para la seguridad. "Solo había ciudadanos ejerciendo pacíficamente sus derechos, y eso en democracia no debería ser un problema", afirmó.
La diputada de Junts criticó que se considerara un riesgo grave que unos ciudadanos quisieran interpretar el himno nacional de Cataluña en Cataluña, advirtiendo que cuando la policía impide el ejercicio de la libertad de expresión, restringe derechos fundamentales. Por su parte, Álvaro lamentó la actuación "extraña" de las fuerzas de seguridad y dudó que fuera propia de una "policía democrática", ya que no se había demostrado que los cantantes quisieran boicotear el acto.
La polémica también se ha extendido a la Conferencia Episcopal Española. Su presidente, Luis Argüello, sugirió en rueda de prensa que fueron "algunos miembros de los coros" quienes denunciaron la situación, sin aportar pruebas públicas ni testimonios que avalaran esta versión. Sin embargo, testigos de los hechos consultados ofrecen una perspectiva diferente, indicando que la actitud de los responsables de seguridad se volvió cada vez más intimidatoria tras los ensayos.
Según estos testigos, la tensión aumentó cuando un agente detectó una estelada entre las partituras de un cantante. A partir de ese momento, los efectivos de seguridad comenzaron a revisar y requisar partituras, generando un ambiente de creciente tensión. Las mismas fuentes ponen en duda la versión de la delación interna, señalando que "el movimiento coral en Cataluña es mayoritariamente catalanista".




