La Iglesia católica, con el Obispo de Roma a la cabeza como sucesor de San Pedro, se basa en una estructura piramidal. El título de "Siervo de los Siervos de Dios", aunque a menudo eclipsado por la liturgia, es considerado por el autor como el más adecuado para el ministerio petrino.
El autor relata haber conocido a cuatro Papas, y haber tenido la fortuna de ver a tres de ellos en tierra catalana, un hecho inédito para los católicos de la región. El primer encuentro fue con San Juan Pablo II el 7 de noviembre de 1982 en el Camp Nou, a pesar de la intensa lluvia.
Posteriormente, volvió a ver a San Juan Pablo II el 8 de diciembre de 1992 en Roma, en la Basílica de Santa María Mayor, coincidiendo con la promulgación del nuevo Catecismo, donde también saludó al cardenal Joseph Ratzinger. La tercera vez fue el 20 de octubre de 1996 en la Plaza de San Pedro del Vaticano, cuando el Papa ya se encontraba debilitado.
San Juan Pablo II era descrito como una figura dominante, con una voz potente y una postura conservadora en política y moral. Su sucesor, Benedicto XVI, fue visto primero en París el 13 de septiembre de 2008, oficiando una misa en la Explanada de los Inválidos, donde habló un francés excelente. Más tarde, el 7 de noviembre de 2010, ofició la misa de consagración de la Sagrada Familia en Barcelona.
El Papa Francisco no fue visto en Barcelona o París, pero el autor lo vio de lejos en Roma el 29 de abril de 2017, en la Plaza de San Pedro. Aunque el autor lo considera su Papa preferido, fue a quien menos pudo ver.
Finalmente, el autor asistió el 10 de junio de este año a una misa en la Sagrada Familia con el Papa actual, con motivo de la bendición de la torre de Jesús, en el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. El artículo concluye expresando la gratitud por haber visto tres Papas en el propio país, un hecho que refuerza la unidad y el sentimiento de pueblo de Dios en Cataluña.




