El Castillo de Montjuïc, uno de los puntos turísticos más emblemáticos de Barcelona, estrena una exposición permanente renovada en su centro de interpretación. Impulsada por el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB), la muestra ha sido comisariada por los historiadores Josep Maria Vila y Ricard Conesa, quienes han ampliado y mejorado la propuesta anterior.
La nueva exposición se divide en siete espacios que abordan la historia del castillo y su contexto espacial, histórico, social y político a lo largo de diez siglos, con un énfasis particular en los últimos 300 años. Josep Maria Vila, responsable de las excavaciones arqueológicas en el castillo desde 2009, se ha encargado de la parte más antigua, centrada en la evolución constructiva y arquitectónica.
Por su parte, Ricard Conesa ha aportado su visión sobre la parte contemporánea, especialmente en relación con las políticas de memoria. El castillo fue utilizado como prisión para movimientos sociales revolucionarios, republicanos y anarquistas durante el siglo XIX, a menudo con encarcelamientos arbitrarios. Un caso destacado es el de 1909, con el fusilamiento de Francesc Ferrer i Guàrdia durante la Setmana Tràgica.
La muestra también recuerda otros episodios, como el encarcelamiento de activistas independentistas filipinos o el encierro de partidarios del bando nacional al inicio de la Guerra Civil. La figura de Lluís Companys, ejecutado en el castillo, es uno de los emblemas de la represión que allí se ejerció.
Los comisarios han querido ir más allá de las "guerras y batallitas", centrándose en una nueva narración que incluye aspectos sociales y populares, así como la relación entre la ciudad y la montaña durante los siglos XIX y XX. Se incorporan fotografías, carteles, líneas históricas, sonidos y música popular, como canciones revolucionarias del siglo XIX.
La exposición detalla el origen del castillo, que comenzó como una torre de señales documentada desde 1073, y su posterior transformación en un fortín en 1640. Tras su reforma a partir de 1753, se convirtió en un centro de represión, desde donde se bombardeó la ciudad en tres ocasiones (1842, 1843 y 1856) y se encarceló a numerosos revolucionarios.
Los espacios de la muestra abordan desde la presencia humana más antigua en Montjuïc (5.500-2200 AC) y el cementerio judío, hasta la piedra de Montjuïc utilizada en construcciones como el Eixample. También se pone énfasis en los bombardeos de Barcelona y los atentados anarquistas de finales del siglo XIX, así como la persecución posterior.




