Espinàs fue uno de los primeros representantes electos tras la dictadura, accediendo al pleno municipal en 1983. Durante más de una década, hasta 1995, ocupó diversos cargos de responsabilidad, incluyendo la consejería del distrito de Sants-Montjuïc y la dirección de servicios de la zona.
Su trayectoria estuvo estrechamente ligada a la educación y la lucha social. En 1966, participó activamente en la creación de la Escola Proa y mantuvo vínculos con la Escola de Mestres Rosa Sensat, referentes de la pedagogía catalana durante la transición.
En el año 2006, la ciudad de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro en reconocimiento a su labor social y política. Entidades como la Federación de Hostafrancs han manifestado su pesar por la muerte de una figura que dejó una huella profunda en el tejido asociativo.




