Oleada de detenciones por tráfico de medicamentos en el Raval de Barcelona

Un cambio de criterio entre la Fiscalía, los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana permite ahora arrestar a vendedores de fármacos como Lyrica y Rivotril.

Imagen genérica de luces de emergencia reflejándose sobre el asfalto en una calle estrecha.
IA

Imagen genérica de luces de emergencia reflejándose sobre el asfalto en una calle estrecha.

El barrio del Raval de Barcelona está siendo testigo de una oleada de detenciones por tráfico de medicamentos como Lyrica y Rivotril, a raíz de un nuevo acuerdo entre la Fiscalía, los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana que considera estos intercambios un delito contra la salud pública.

La dinámica es rápida y discreta: un intercambio de monedas por pequeñas píldoras en la calle, con el objetivo de pasar desapercibidos. Sin embargo, agentes de paisano de la policía han comenzado a intervenir, como en un caso reciente donde un comprador fue encontrado con varias píldoras de Lyrica y el vendedor fue detenido por un delito contra la salud pública.
Estos intercambios de fármacos, habituales en el Raval, incluyen medicamentos como la Lyrica, utilizada para el dolor nervioso y la ansiedad, y el Rivotril, una benzodiazepina para la epilepsia. Ambos requieren receta médica, pero son objeto de tráfico ilícito.

Hasta ahora, el ministerio público apostaba por archivar los casos de intercambios de pastillas. Esto ahora ha cambiado. Después de un acuerdo entre la Fiscalía, los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana, se considera este tráfico un delito contra la salud pública y ya se producen los primeros arrestos.

Según fuentes policiales, estos medicamentos son consumidos principalmente por jóvenes que los utilizan para desinhibirse y perder el miedo antes de cometer robos con violencia en la calle. Antes del cambio de criterio, los traficantes actuaban con una sensación de impunidad, realizando los intercambios a plena vista, incluso delante de la policía. Ahora, la nueva directriz ha provocado una oleada de detenciones.
Periodistas han podido presenciar varias detenciones en una sola tarde en la Rambla del Raval. Los vendedores, conocidos como 'camellos', esperan en las esquinas y realizan los intercambios con rapidez. El precio de una píldora de Lyrica puede oscilar entre los dos y los cinco euros, dependiendo de si el comprador es un cliente habitual. La policía también investiga el origen de estas pastillas y si hay personas que las obtienen con receta para revenderlas.
El dinamismo del Raval también propicia otros tipos de delitos. Mientras se arrestaba a un traficante de medicamentos, otro joven robó un collar de oro a un turista, desencadenando una persecución policial que terminó con la detención del ladrón y la recuperación de la joya.