El auge de Orriols acerca al independentismo a una mayoría absoluta incierta

Un sondeo del CEO sitúa al bloque independentista cerca de los 68 escaños, impulsado por la ultraderecha, pero la concreción de pactos se vuelve compleja.

Una mano deposita un voto en una urna frente al Parlament de Catalunya.
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Una mano deposita un voto en una urna frente al Parlament de Catalunya.

Un sondeo del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) sitúa al bloque independentista a las puertas de una mayoría absoluta en el Parlament, con una horquilla de entre 67 y 74 escaños, algo que no se veía desde hace cinco años.

El último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) sitúa al bloque independentista a las puertas de una mayoría absoluta en el Parlament, con una horquilla de entre 67 y 74 escaños. Esta mejora responde al ascenso de Aliança Catalana (AC), que podría pasar de dos a ser la tercera fuerza con entre 23 y 25 diputados, principalmente a costa de Junts per Catalunya. Pese a la posibilidad aritmética, la formación de un gobierno independentista se vuelve compleja por la negativa de ERC y la CUP a pactar con AC, y la posición más nebulosa de Junts.
El dominio parlamentario independentista, entre 2012 y 2024, fue la base del procés. El bloque Junts-ERC-CUP, que oscilaba entre los 70 y 74 escaños, garantizó la retención del poder pese a los choques constantes entre socios. Sin embargo, la pugna partidista y la falta de un horizonte compartido sobre cómo avanzar hacia la independencia provocaron la desmovilización del electorado, cayendo hasta los 59 escaños en las últimas elecciones. La aparición de AC, aunque inicialmente con dos escaños, ha envenenado la posibilidad de cualquier entendimiento en el eje nacional.
Según Oriol Bartomeus, director del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS), la priorización de la agenda independentista que unía el bloque anticapitalista y el centroderecha es ahora imposible. Bartomeus señala que temas como la inmigración, que divide el bloque, son ahora muy importantes. Para uno de cada cinco catalanes, la inmigración es el segundo mayor problema, superado solo por la vivienda.
El barómetro de marzo de 2022 fue el primero en dejar a los independentistas sin mayoría absoluta. Las urnas se las quitaron en 2024, y solo hace un año que los sondeos volvieron a apuntar a una posible mayoría. AC ha duplicado su proyección desde entonces. Joan Rodríguez Teruel, director del CEO, explica que AC atrae votos de todas las formaciones, y la erosión a Junts podría estar cerca de su límite, mientras que ahora es Vox quien la sufre.
El trasvase de votantes de Vox a Aliança Catalana genera dudas sobre la agenda real de los de Orriols, ya que solo el 55% de su electorado reconoce apostar por la vía independentista. Su auge, ayudado por el contexto internacional, también se explica por su discurso antipolítico y su mensaje islamófobo.
ERC y la CUP reafirman su negativa a pactar con AC. Oriol López, secretario general adjunto de los republicanos, considera inasumible que AC promueva una "minorización nacional" de los inmigrantes. Desde Junts, se evita valorar la encuesta, pero hay preocupación por la tendencia a la baja. Pese a haber firmado un "cordón democrático" contra Vox y AC, se lo han saltado en dos votaciones sobre la independencia.
El auge de AC en municipios pequeños y capitales de comarca podría ser relevante. Las encuestas propias de ERC coinciden con las del CEO, y jugarán la carta del "voto refugio para la izquierda nacional". Bartomeus recuerda el pragmatismo del "gen convergente", que podría facilitar pactos con todos, mientras que ERC aspira a un eje antiautoritario que implique al PSC.
La política local puede diferir de la autonómica o estatal. Junts pactó con los socialistas en la Diputación de Barcelona en 2019, después de que pactos PSC-ERC los hubieran apartado de treinta municipios.