Una patrulla de la Guardia Urbana de Barcelona (GUB) detectó y detuvo el vehículo de movilidad personal (VMP) durante la mañana del sábado en el distrito de Horta-Guinardó. El patinete eléctrico estaba modificado para superar ampliamente la velocidad máxima permitida para este tipo de vehículos, ya que era capaz de llegar a los 92 km/h.
En el momento de la identificación, los agentes comprobaron que el hombre circulaba con exceso de velocidad y que, además, nunca había obtenido el permiso de conducir. La situación se agravó cuando el conductor fue sometido a las pruebas de alcoholemia y drogas, dando positivo en ambos tests.
Un patinete eléctrico capaz de alcanzar los 92 km/h se considera legalmente un vehículo a motor, y su conducción sin licencia y bajo los efectos de sustancias es un grave delito contra la seguridad vial.
Como resultado de las múltiples infracciones, el conductor quedó investigado por dos delitos diferentes contra la seguridad vial: uno por conducir un vehículo que requiere permiso sin haberlo obtenido nunca, y el otro por hacerlo bajo los efectos del alcohol y las drogas.




