Mientras los invitados con invitación accedían al área reservada cerca de la Sagrada Familia, miles de ciudadanos se han concentrado en los alrededores, algunos llegando horas antes para asegurarse un buen lugar en la calle del Rosselló.
Algunos vecinos han manifestado su malestar por las molestias generadas por los cortes de tráfico y el dispositivo de seguridad. "Estoy intentando llegar a mi casa y no hay manera", lamentaba una residente de la calle Lepant, mientras que otra no podía acceder a su domicilio una vez cerrado el perímetro: "Tengo media familia en el balcón y ahora tendré que ver al papa desde aquí".
Por el contrario, el paso del papamóvil ha sido una grata sorpresa para algunos vecinos devotos. "Yo sabía que habría cortes pero nunca me habría imaginado que pasaría por aquí abajo, estoy muy contenta", explicaba una vecina desde su balcón. Otros lo han vivido como una anécdota familiar: "Después de ver cómo se ha ido llenando la calle y cómo lo preparaban todo, ahora ya nos hace un poco de gracia".
Finalmente, el papamóvil ha avanzado por la calle del Rosselló en dirección a la Sagrada Familia. El rápido paso ha generado sentimientos contradictorios: "Pasa tan rápido que tienes tiempo de mirarlo bien, ni lo ves", lamentaba una vecina. Otra ha expresado el deseo de "sentirlo más de cerca".




