Un mes después del trágico siniestro causado por el desprendimiento de un talud, que acabó con la vida de un maquinista en prácticas, el servicio de Renfe sigue sin normalizarse. La operadora solo mantiene el 80% de su oferta habitual, lo que ha obligado a los ciudadanos a buscar alternativas en la región metropolitana.
El Metro de Barcelona es el gran beneficiado, con 700.000 validaciones adicionales tras el suceso. La red ha crecido un 5,1%, alcanzando los 14,4 millones de usuarios. Por su parte, el TRAM ha sumado 100.000 viajeros tanto en el Trambaix como en el Trambesòs.
En cuanto al transporte por carretera, el uso del coche privado en los accesos a Barcelona ha subido un 5%, con 36.000 vehículos diarios más. Vías como la C-31 y la C-32 han registrado aumentos de tráfico significativos ante la falta de fiabilidad del sistema ferroviario.




