Sandra Pérez tenía 21 años cuando se mudó a Suecia para estudiar un máster en negocio digital. Cinco años después, la joven ha consolidado su vida en Jönköping, donde trabaja y comparte piso con su pareja, descartando un posible regreso a su ciudad natal.
“"Puede que Suecia no sea mi país definitivo, pero España no lo es."
La comparación entre Barcelona y su vida actual es clara en términos de vivienda. Pérez asegura que en el país nórdico puede permitirse alquilar un apartamento de forma independiente y llegar a final de mes con margen para el ocio, algo que considera inalcanzable en la capital catalana.
Además de la economía, la seguridad personal ha sido determinante. La joven valora la tranquilidad de caminar sola por la noche en Jönköping, una libertad que no sentía en Barcelona. Pese al choque cultural y climático, su futuro profesional y personal se mantiene lejos de casa.
“"Aquí vivo más tranquila."




