Sant Joan en Barcelona: luz, ruido y contaminación

La verbena barcelonesa estuvo marcada por hogueras y pirotecnia, generando un notable aumento de la contaminación atmosférica.

Imagen genérica de fuegos artificiales y neblina de contaminación sobre Barcelona.
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Imagen genérica de fuegos artificiales y neblina de contaminación sobre Barcelona.

La noche de Sant Joan en Barcelona estuvo marcada por numerosas hogueras y el uso abundante de pirotecnia, lo que provocó un notable aumento de la contaminación atmosférica en la ciudad.

La celebración de Sant Joan en Barcelona se caracterizó, como es habitual, por la presencia de decenas de hogueras y una gran cantidad de material pirotécnico. Las imágenes capturadas cerca del castillo de Montjuïc entre las 21:00 del martes y las 03:00 del miércoles documentaron la luminosidad de las hogueras, los petardos y los cohetes. Estas imágenes también evidencian el incremento gradual de la contaminación a lo largo de la noche, debido a la emisión de partículas en suspensión que enturbiaron la atmósfera de la ciudad.
Mientras los cohetes y petardos iluminaban la noche con luz y color, el ruido asociado generó nerviosismo y ansiedad en un porcentaje elevado de animales de compañía, estimado en alrededor del 70%. Este impacto sonoro no solo afecta a mascotas, sino también a la fauna autóctona que reside en entornos urbanos y zonas adyacentes. Lamentablemente, la verbena de Sant Joan también se asocia cada año con la pérdida de numerosas aves urbanas.
Para mitigar estos efectos, el sector de la pirotecnia ha introducido opciones de baja sonoridad. Estos productos buscan mejorar la convivencia durante la verbena y ser más respetuosos con las personas sensibles al ruido.
Otro efecto negativo de la pirotécnia es la contaminación atmosférica. La combustión de petardos y cohetes libera partículas finas en suspensión, provocando que Barcelona registre valores horarios muy elevados durante la verbena. En ocasiones anteriores, como en 2017, se han superado los 1.000 microgramos por metro cúbico, una cifra muy superior a los valores considerados nocivos. Este año, la contaminación de la verbena se ha visto agravada por la presencia de polvo sahariano y un aviso preventivo por alta contaminación.