El suceso ocurrió el 1 de octubre de 2023 en un almacén de trasteros de Barcelona. El agresor, tras identificar a las víctimas por su religión, les gritó insultos y golpeó a uno de ellos. La justicia ha calificado los hechos como un delito contra los derechos fundamentales y maltrato de obra.
“"El acusado menoscabó la dignidad de las víctimas con un tono buscadamente audible y expresiones de intolerancia."
El tribunal ha suspendido la entrada en prisión del condenado por un plazo de dos años, siempre que no reincida. No obstante, deberá pagar 630 euros de multa y 500 euros de indemnización por daño moral a la víctima que recibió el puñetazo.




