El ejercicio se ha centrado en un escenario de alta complejidad en la línea 3 del suburbano. Se ha recreado una situación donde un tren queda detenido en el interior de un túnel de vía única, a unos 300 metros de la estación de Passeig de Gràcia, sin posibilidad de salida lateral. Esto ha obligado a los equipos a evacuar a los pasajeros a través de la puerta frontal del convoy, haciéndoles caminar por las vías hasta el andén más cercano.
En el simulacro han participado unos 80 profesionales de diversos cuerpos, incluyendo los Bombers de Barcelona, los Mossos d'Esquadra, la Guàrdia Urbana, Protecció Civil y el Centre d'Urgències i Emergències Socials de Barcelona (CUESB). Para aumentar el realismo, el ejercicio se ha llevado a cabo en condiciones de oscuridad total, con el único apoyo del alumbrado de emergencia de la infraestructura.
Según fuentes de Protecció Civil del metro, un incidente de estas características en hora punta podría llegar a afectar hasta a 1.000 personas en un solo convoy. El objetivo principal de la prueba ha sido evaluar la comunicación operativa en zonas con cobertura limitada y la coordinación entre los diferentes equipos de intervención ante una situación crítica.




