El edificio, situado junto a la Catedral de Santa Cruz y Santa Eulalia, cuenta con una larga tradición como alojamiento para altos cargos de la iglesia. De hecho, esta construcción ya sirvió de alojamiento para dos pontífices anteriores en sus visitas a la ciudad, concretamente en los años 1982 y 2010.
El Palacio Episcopal, también conocido como Palau del Bisbe, es un inmueble protegido como Bien Cultural de Interés Local. Su estructura es un testimonio de la historia de la ciudad, ya que se alza sobre las antiguas murallas romanas y restos de una domus del siglo V. Las excavaciones arqueológicas han revelado que el subsuelo conserva vestigios de instalaciones romanas, como una factoría de salazón de pescado y una explotación vinícola.
Arquitectónicamente, el edificio es un compendio de estilos que abarcan desde el románico hasta el neoclasicismo. Mientras que la galería interior conserva arcos del siglo XII, los ventanales son de estilo gótico del siglo XIV y la fachada exterior fue remodelada siguiendo los cánones neoclásicos durante el siglo XVIII.
Actualmente, el palacio no solo funciona como residencia, sino que también es la sede del Archivo Diocesano y un espacio cultural que alberga exposiciones y colecciones de arte religioso que documentan la historia de Cataluña.




