El negocio, situado en el número 20 de la calle de Riego, fue fundado en el año 1943. El barbero actual comenzó a trabajar allí de muy joven, junto a su padre, y desde los años 50 es el responsable. A pesar de su avanzada edad, continúa abriendo diariamente la barbería en el barrio de Sants.
Su dedicación al oficio ha sido constante, con la única excepción de un paréntesis de dos años en una panadería y el servicio militar. Recuerda que su primer servicio lo realizó con solo 7 años, afeitando a un cliente conocido de la familia que tenía prisa. Esta experiencia fortuita marcó el inicio de su larga trayectoria profesional.
“"Era mi primera vez. Le hice un pequeño corte, pero el señor me dijo que no pasaba nada y que volvería la semana siguiente para que me afeitara de nuevo. Y así empecé."
El establecimiento es un verdadero museo en miniatura, con las paredes adornadas con fotografías y dibujos que evocan recuerdos. Entre los objetos más preciados se encuentra un bol de afeitar de más de 100 años, utilizado para mojar la brocha, y un asiento infantil con forma de caballito de madera adquirido en los años 50. Este último objeto es especialmente significativo, ya que aún hoy en día, antiguos clientes recuerdan haberse sentado allí de pequeños.
La barbería no es solo un lugar de trabajo, sino también un punto de encuentro y un estímulo diario para el barbero, quien expresa el deseo de ser recordado como el barbero de la calle de Riego.




