La profesional, quien se define como una catalana nacida en Bogotá, llegó a Barcelona en diciembre de 1986 con el objetivo de estudiar. Desde entonces, su relación con la capital catalana ha sido un "flechazo permanente", según sus propias palabras. Esta conexión con la ciudad se ha mantenido a lo largo de los años, consolidando su carrera profesional y personal.
Con una firme vocación de estar al lado de las personas privadas de libertad, la jurista se vinculó a los Servicios Penitenciarios de la Generalitat. Su trabajo se ha centrado en apoyar al cuerpo de funcionarios, a menudo "olvidados y desprestigiados", desde dentro del sistema para mejorar la situación de los internos.
“"La docencia es algo que me gusta y sobre todo me fascina, porque nunca se aprende tanto como enseñando."
Actualmente, es profesora asociada en la Universitat de Barcelona, donde imparte la asignatura de ejecución penal y medidas penales alternativas. También colabora como profesora en la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) en el ámbito del derecho penitenciario, destacando su pasión por la transmisión de conocimientos.
En cuanto a la salud del catalán, la jurista se muestra optimista. Considera que el aumento de la población en Catalunya, pasando de seis millones en los años 80 a casi nueve actualmente, ofrece más oportunidades para el crecimiento del idioma. Esta perspectiva positiva refleja su confianza en el futuro de la lengua.
Su trayectoria incluye un paso por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, antes de fundar Diplocorp. Esta consultora, especializada en diplomacia corporativa, busca mejorar la capacidad relacional de las empresas con gobiernos, instituciones, grupos parlamentarios y actores sociales, adaptándose a los nuevos parámetros del siglo XXI.




