La movilización, bajo el lema ‘Sense trens no hi ha futur’ (Sin trenes no hay futuro), busca evidenciar que el problema del servicio ferroviario ya no es puntual, sino estructural. La portavoz de Dignitat a les Vies, Anna Gómez, alerta que el sistema se encuentra en una situación límite.
“"No es que no funcione, es que lo estamos dejando morir."
Los usuarios denuncian graves afectaciones en casi toda la red de Rodalies, con especial incidencia en las líneas que conectan el Maresme, la Selva y el Alt Empordà, como la R11, donde los retrasos y las cancelaciones son habituales. El malestar también afecta a los viajeros del Avant entre Girona, Barcelona y Figueres, que sufren supresiones y saturación a pesar de pagar precios más elevados.
“"Es horrible y estamos muy hartos. Solo queremos ir a trabajar y volver a casa sin angustia."
Desde la Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP), Carles Garcia señaló que la protesta busca un cambio real, ya que la falta de fiabilidad provoca la pérdida de horas a los usuarios. La convocatoria es unitaria y cuenta con el apoyo de sindicatos y entidades sociales como Òmnium, CCOO, UGT y Unió de Pagesos.




