El proyecto aborda simultáneamente la soledad no deseada, que afecta a una quinta parte de los mayores de 75 años, y el problema del acceso a la vivienda para la juventud. Según el CIS, el alojamiento es el principal problema personal para más del 30% de los jóvenes de entre 25 y 34 años.
“"El proyecto quiere promover y facilitar relaciones solidarias y de ayuda mutua intergeneracional."
Las normas del programa establecen que el estudiante debe pasar al menos seis noches por semana en el domicilio y regresar antes de las 22:30 horas. No existe intercambio de dinero, basándose la relación en el apoyo mutuo y la socialización durante el curso académico en la ciudad de Barcelona.
En el último ejercicio de 2024, el programa ha facilitado 102 convivencias acumuladas. Los anfitriones deben ser mayores de 65 años con autonomía física y psíquica, garantizando que el objetivo sea la compañía y no la asistencia sanitaria o cuidados intensivos.




