La decisión de Joan Laporta de declarar en catalán ante el juez por el Caso Negreira genera controversia

Críticos y columnistas interpretan el uso del idioma como una “maniobra distractiva” para buscar el apoyo del sector independentista en el proceso judicial.

Una sala de tribunales o un juzgado con un micrófono en un atril vacío, simbolizando un proceso judicial.
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Una sala de tribunales o un juzgado con un micrófono en un atril vacío, simbolizando un proceso judicial.

El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, optó por declarar en catalán ante el juez durante su comparecencia por el Caso Negreira, una decisión que ha sido interpretada por algunos sectores como una táctica política para ganar apoyos.

La comparecencia de Laporta, que tuvo lugar recientemente, se centra en su presunta responsabilidad en los pagos realizados por el club al exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, José María Enríquez Negreira, por la supuesta elaboración de informes. Esta relación remunerada está siendo investigada por la justicia por posibles delitos de corrupción.

El uso del catalán por parte de Laporta es visto como una estrategia para desviar la atención de las acusaciones de corrupción y conseguir que el sector más nacionalista de la sociedad catalana tome partido por él.

Según los informes, a Laporta se le pidió inicialmente que se pasara al castellano para facilitar el desarrollo de la declaración, pero finalmente se le permitió seguir expresándose en catalán. Esta elección lingüística ha sido ampliamente elogiada por los medios y sectores afines al “lazismo” (independentismo radical), que lo consideran un “héroe de la lengua”.
Los críticos argumentan que la defensa de la lengua en este contexto judicial no es más que una “maniobra distractiva” destinada a caer en gracia al sector más cerrado del nacionalismo, intentando transformar una cuestión de presunta corrupción en un ataque del Estado español contra el independentismo.