La rehabilitación de la emblemática fábrica de ladrillos, la Bòbila Carmen, situada en la plaça Adolf Marsillach en el barrio de La Teixonera de Horta-Guinardó, se encuentra en la recta final. La retirada del andamiaje permite apreciar la transformación de este edificio histórico, que se convertirá en un espacio para impulsar la actividad de las entidades culturales, sociales y comunitarias del barrio. La previsión es que las obras, que recuperan el patrimonio arquitectónico, estén completamente finalizadas en la primavera de 2027. Paralelamente, se está mejorando la accesibilidad al equipamiento desde la plaza.
Las obras comenzaron a principios del verano de 2025 e han incluido tareas como el desamiantado de la cubierta, tratamientos de aislamiento, derribos, cimentaciones, y la restauración de la fachada. Actualmente, se trabaja en los acabados de la cubierta y en las próximas semanas se instalarán placas fotovoltaicas, se acabarán los pavimentos, carpinterías y diversas instalaciones como ascensores, fontanería y climatización.
En la planta baja, donde antes se cocía el material cerámico, se habilitarán una decena de salas para usos compartidos por las entidades, conectadas por un pasillo central. La primera planta contará con una gran sala de 370 m² con entrada independiente, dos salas de ensayo y otra sala polivalente.
El Espai Bòbila-Taxonera nace con el objetivo de apoyar e impulsar el tejido social y cultural del barrio, ofreciendo espacios para las entidades y fomentando la participación ciudadana. La gestión será profesionalizada, combinada con la participación activa del tejido asociativo en la programación.
La Bòbila es la última fábrica de ladrillos de Barcelona, construida en 1906 y que estuvo en funcionamiento más de 100 años. Con una superficie de 780 m², el edificio singular recupera su actividad como espacio cívico y asociativo.




