El consejero Albert Dalmau asumió la respuesta a las preguntas al president durante la sesión de control, defendiéndose de la crítica unánime de la oposición por la crisis ferroviaria de la última semana. Dalmau aseguró que los consejeros cuentan con la confianza del president Salvador Illa, que se encuentra en recuperación en el hospital, y defendió que las decisiones tomadas se han encaminado a "retomar el derecho a la movilidad" y a "velar por el derecho a la seguridad".
“"La colaboración no es debilidad. Al contrario. Es exigencia y responsabilidad."
Pese al tono conciliador de Dalmau, que ofreció la mano a la oposición para convertir los hechos en un punto de inflexión, la mayoría de los grupos insistió en la necesidad de más dimisiones. Junts, a través de su presidenta de grupo, Mònica Sales, señaló directamente a la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, afirmando que "hace días que debería haberse ido".
En la misma línea, el jefe de filas de ERC, Josep Maria Jové, criticó que tanto Dalmau como Paneque hayan asumido las decisiones de Renfe y Adif como propias, y reclamó "más dimisiones" para recuperar la credibilidad. Por su parte, los Comuns lograron arrancarle a Dalmau el compromiso de mantener la bonificación de las tarifas del transporte público durante toda la legislatura.
El líder del PP, Alejandro Fernández, fue especialmente crítico, preguntando si "era necesario que muriera alguien para darse cuenta del penoso estado de la red". Dalmau respondió que la crisis se explica por la combinación del récord de lluvia en 50 años tras tres años de sequía, afectando a unas infraestructuras envejecidas con una falta histórica de mantenimiento.




