Rafael Pérez González, nacido en Olite (Navarra) hace 77 años, jugó en el Espanyol entre 1974 y 1983, retirándose en el Sabadell en 1986. Tras colgar las botas, inició una carrera de 36 años como docente en la UPC, combinando sus estudios de aparejador y arquitectura con el fútbol profesional, una práctica poco común en su época.
“"El fútbol es como una herida que te deja una marca, no te la quitas nunca."
Marañón, que actualmente es asesor del club y preside la Asociación de Veteranos, recordó la dificultad de la transición profesional. Destacó que, a pesar de los éxitos, el fútbol no garantizaba la seguridad financiera a largo plazo, motivo por el cual optó por una plaza de funcionario de carrera en la universidad. Fue Pirri, compañero en el Real Madrid, quien le incitó a estudiar.
“"Valoraba a los futbolistas que eran capaces de jugar y estudiar. A mí me incitó Pirri."
El exjugador expresó su profunda conexión con el antiguo estadio de Sarrià, que considera “lo es todo”, a pesar de que ahora vive cerca de la zona y se ha acostumbrado a su ausencia. También rememoró el momento más doloroso de su carrera: cuando Mario Alberto Kempes le arrebató el trofeo Pichichi en la última jornada, un hecho que “dolió mucho”.




