La ordenanza, aprobada este verano, pone fin a la proliferación de grandes carteles publicitarios junto a la carretera, que el actual gobierno local considera que tienen un impacto negativo en la imagen del pueblo. La regulación delimita los puntos donde se pueden instalar estos elementos publicitarios dentro del casco urbano y establece los criterios que deben seguir, como las medidas.
La decisión llega después de que a principios de 2023 se instalara un cartel publicitario de grandes dimensiones en la zona del pabellón polideportivo, cerca de la C-16, promocionando un portal inmobiliario. El alcalde, Lluís Casas, señaló que el cartel estaba colocado en un lugar ilegal, ya que se encontraba a menos de 25 metros de la carretera y en una zona calificada como zona verde.
El Ayuntamiento descubrió que el cartel respondía a un contrato de tres años firmado recientemente con una empresa privada, que pagaba 5.000 euros anuales al Ayuntamiento. A partir de este caso, se aprobó una moratoria de un año para prohibir la colocación de nuevos carteles, que ahora culmina con la nueva ordenanza definitiva.
Según el alcalde, la empresa responsable del primer cartel intentó instalar otro en un espacio diferente de Bagà, siguiendo su 'modus operandi' de colocarlos antes de pedir permiso. Otra empresa también lo intentó posteriormente. En ambos casos, el Ayuntamiento pudo frustrar estos intentos en coordinación con los Mossos d'Esquadra, gracias a las denuncias presentadas en su momento.




