Esta actuación resuelve una demanda vecinal de largo recorrido en una zona que era considerada uno de los mayores puntos oscuros del entramado urbano. Se ha optado por un modelo de luces rasantes de un metro de altura que destaca por su sostenibilidad al no generar contaminación lumínica hacia el cielo.
“"Nuestra prioridad es que cualquier persona pueda caminar por Bagà con tranquilidad a cualquier hora, eliminando puntos oscuros y haciendo un pueblo más amable y seguro."
La inversión total ha ascendido a 64.000 euros, repartidos entre la compra de materiales y la ejecución de la obra. El proyecto ha contado con el apoyo financiero de la Diputación de Barcelona, permitiendo la mejora sin coste para las arcas municipales.




