El proyecto, aprobado en noviembre de 2025, prevé la transformación integral del edificio, actualmente en desuso, para garantizar su seguridad y detener su deterioro. Esta primera etapa se centrará en la consolidación del esqueleto del inmueble.
Las actuaciones incluyen el desmontaje de la cubierta actual y el vaciado interior de las diferentes plantas para sanear la infraestructura. Una de las intervenciones destacadas será la elevación del tejado en 60 centímetros y la construcción de una nueva fachada en la parte posterior del edificio.
Para preservar el patrimonio, los mosaicos hidráulicos de la primera planta, datados de los años 20 del siglo XX, se recuperarán y se reubicarán en la planta baja. Las plantas interiores se reconstruirán con paneles de madera contralaminada, un material que aporta ligereza y eficiencia térmica. También se creará una nueva caja de servicios para centralizar los suministros y las comunicaciones verticales.
La financiación de esta primera fase proviene principalmente de la Diputación de Barcelona, que ha concedido una ayuda de 300.000 euros, a los que se suman 290.000 euros del Plan General de Inversiones. Además, el Ayuntamiento de Bagà ha solicitado una ayuda de caja de 200.000 euros, a devolver en 10 años sin intereses.
Esta inversión inicial cubre menos de un tercio del presupuesto global del proyecto, que supera los 2,5 millones de euros. Por ello, el consistorio continúa buscando nuevas líneas de financiación para las fases futuras.
La intención es que el antiguo asilo se convierta en un equipamiento multifuncional que acoja el archivo municipal, la biblioteca, un espacio de coworking, una sala de ordenadores para uso ciudadano, locales para entidades y salas versátiles para actos y exposiciones. La planta baja también albergará el punto de información turística local.




