Desde el pasado 1 de marzo, el Consell Comarcal ha formalizado los cambios en el sistema de recogida. La administración solo se hará cargo de los residuos asimilables a urbanos, es decir, aquellos similares a los de un hogar, como restos de comida o envases generados en oficinas.
Los residuos resultantes del proceso productivo, tales como disolventes, restos de corte o productos químicos, deben ser gestionados obligatoriamente a través de empresas privadas autorizadas, ya que la ley prohíbe su tratamiento mediante el servicio municipal.
“"Estamos obligados a recoger los asimilables domésticos, pero lo que no podemos hacer es recoger lo que la ley no nos permite."
La medida llega tras una campaña informativa donde se ha visitado cada empresa para adaptar el servicio a sus necesidades reales. Mientras algunas compañías han optado por darse de baja, otras ya disponen del material necesario para cumplir con la nueva normativa de gestión de residuos en la comarca.




