La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, anunció recientemente desde Bagà que el desdoblamiento de la C-16 entre Berga y Bagà se hará realidad a partir de 2027. Esta declaración ha generado escepticismo, ya que la mejora de esta infraestructura ha sido una promesa recurrente por parte de varios gobiernos y consejeros a lo largo de los años.
La historia de este proyecto se remonta a 2009, cuando Joaquim Nadal aseguró que las obras, con una inversión de 635 millones de euros, comenzarían en 2010. Sin embargo, estas obras nunca se materializaron. Posteriormente, en 2014, Santi Vila propuso una solución alternativa y más económica: el tercer carril reversible, con un coste de 100 millones de euros y una fecha de entrada en funcionamiento prevista para 2017, que tampoco se llevó a cabo.
La lista de promesas continúa con Damià Calvet, quien en 2019 prometió un modelo híbrido que, según se anunció, debía salir adelante con obras iniciadas en 2020. A pesar de los anuncios, este proyecto tampoco vio la luz. Más recientemente, en 2024, Ester Capella prometió la construcción de cinco nuevos túneles y un viaducto en Cercs, sumándose a la larga lista de consejeros que han hecho anuncios similares, como Recoder, Rull, Puigneró y Fernández.
La reiteración de estos anuncios sin que las obras se hayan iniciado ha generado una sensación de desconfianza entre los habitantes del Berguedà, que esperan ver finalmente el desdoblamiento de la C-16 hecho realidad.




