Un caso de hantavirus en el Berguedà, el único autóctono reciente en Cataluña

La detección de un paciente con hantavirus en la comarca del Berguedà en septiembre de 2024 marca el único precedente autóctono en Cataluña en los últimos años.

Imagen genérica de una placa de Petri en un laboratorio, simbolizando la detección de virus.
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Imagen genérica de una placa de Petri en un laboratorio, simbolizando la detección de virus.

El Berguedà registró en septiembre de 2024 el único caso autóctono de hantavirus en Cataluña en los últimos años, un episodio que requirió ingreso hospitalario pero tuvo una evolución favorable.

La detección de un brote de hantavirus en un crucero en el Atlántico ha vuelto a poner de relieve este virus poco común pero con potencial de gravedad. A pesar de su excepcionalidad, Cataluña ya experimentó un caso autóctono reciente: un paciente de la comarca del Berguedà diagnosticado en 2024, que representa el único caso confirmado en los últimos años.
La evolución inicial del caso en el Berguedà fue preocupante. A principios de octubre, el hombre, residente en una zona rural, fue hospitalizado y pasó por la unidad de cuidados intensivos (UCI). Tras recoger muestras para identificar el agente causante, el Centro Nacional de Microbiología confirmó el diagnóstico positivo por hantavirus a principios de noviembre. Las autoridades sanitarias activaron los protocolos de vigilancia y control, y finalmente, el paciente recibió el alta médica con una recuperación satisfactoria.
Este episodio local contrasta con el brote más reciente y grave detectado en el crucero internacional MV Hondius. Este barco, que navega por el Atlántico con 147 personas de 23 nacionalidades, ha registrado la muerte de tres individuos y al menos siete posibles infecciones, incluyendo un paciente en estado crítico. Cinco de los pasajeros son catalanes, pero según la Agencia de Salud Pública de Cataluña, ninguno de ellos presenta síntomas y se encuentran en buen estado de salud.
El síndrome pulmonar por hantavirus es una enfermedad infrecuente pero seria, transmitida a las personas principalmente por contacto con orina, excrementos y saliva de roedores infectados, especialmente al respirar aire contaminado. Es importante destacar que la infección no se transmite de persona a persona. Esta enfermedad se manifiesta esporádicamente en individuos que residen en áreas rurales y boscosas, como fue el caso del paciente del Berguedà.
Los síntomas suelen aparecer entre una y seis semanas después de la exposición al virus. Inicialmente, incluyen fiebre, malestar general, dolores musculares, dolor abdominal, cefalea, náuseas y vómitos. Posteriormente, la infección puede progresar, provocando tos y dificultad respiratoria.